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viernes, 1 de abril de 2022

Tengo Ansiedad y no lo se

Antes de la pandemia por el COVID-19 no era común escuchar o ver en las noticias que muchas personas en el mundo estaban sufriendo de ansiedad. No se hablaba tan abiertamente de las emociones por miedo o temor al qué dirán de los demás. De hecho, identificar si se padecía, no era una prioridad. 

En este momento, no solo basta con hablar del tema con los demás, aprender más sobre ansiedad no solo es importante para romper con el estigma y el miedo que aún hay sobre esta condición, sino que además te puede ayudar a comprenderla y manejarla mejor. 

¿De verdad es común sentir ansiedad? 

Sí, se estima que aproximadamente el 4% de la población a nivel global presenta algún tipo de problema relacionado con ansiedad, según informó el Foro Económico Mundial en el 2021. 

¿Qué es estar ansioso?

Es sentir miedo, temor, nervios o inquietud, acompañado de manos sudorosas o el corazón palpitando a mil. En algunos casos es una reacción normal al estrés y la incertidumbre. 

Aunque la ansiedad nos puede ayudar a enfrentar una situación difícil y dar algún impulso de energía, cuando es permanente puede ser abrumadora. 

Algunos síntomas

Emocionales:

Sensación frecuente de temor, pánico, miedo e inquietud

Falta de concentración

Sentirse constantemente nervioso o intranquilo

Físicos:

Dificultad para respirar

Boca seca

Tensión muscular

Problemas para dormir

Mareos

Palpitaciones entre otros

¿Se puede manejar?

Sí es posible, pero requiere tiempo, no es algo que pasa de la noche a la mañana. 

1. Te sugerimos  antes de cualquier cosa orar, según Mateo 6:34 dice Así que no se preocupen      por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas        del día de hoy son suficientes por hoy.

2. Acercarnos a Dios y entregarle nuestras ansiedades.

3. Pensar en lo que estamos pensando.

4. Ejercer  nuestra voluntad sobre las conductas que me han llevado a estar ansioso.

5. Los ejercicios de respiración lenta y profunda y la conciencia plena resultan muy útiles, ya          que ayudan a manejar de manera efectiva las preocupaciones y permiten reducir el                    malestar físico al oxigenar bien el cuerpo y evitar la hiperventilación (esa respiración rápida         y   superficial) que puede empeorar algunos de los síntomas del malestar.

6. Realiza algunas actividades físicas, culturales o artísticas que te gusten y puedas                       disfrutar  plenamente.

NOTA: Los trastornos de ansiedad son diferentes, son condiciones de la salud mental en los que una situación u objeto particular despierta una respuesta de ansiedad exacerbada que se mantiene en el tiempo y resulta muy difícil de manejar. Además, los síntomas pueden interferir con las actividades diarias, como el desempeño en el trabajo, el estudio y las relaciones familiares y personales, en este caso es importante acudir a la ayuda de un profesional.


martes, 26 de mayo de 2020

¿Esto que veo y siento es estrés o ansiedad?

¿Esto que veo y siento es estrés o ansiedad?

A menudo se generan confusiones sobre estas dos respuestas de nuestro cuerpo, que a su vez implantan ideas erradas en la mente y no favorecen el bienestar mental, emocional y físico.

¿Qué es el estrés?

Los pensamientos que generan estrés están asociados a la incertidumbre, una alta exigencia al cambio, falta de información e inexperiencia en el manejo y el control de alguna situación.

Mientras que la ansiedad puede interpretarse como el exceso de estrés, donde también hay una activación fisiológica, pero es excesiva y desbordada, se caracteriza por una preocupación constante. En la ansiedad se involucra no solo el área física sino el área emocional y psicológica donde se presenta angustia, miedo, desesperación y desgaste mental.

En los niños las situaciones de estrés se dan en su mayoría a partir de la frustración, miedo o presión externa de cumplir una expectativa que para ellos es muy alta, estas pueden manejarse y no suelen duran mucho tiempo. Sin embargo, el exceso de estos pensamientos y presiones puede desencadenar rasgos de ansiedad, que como cuidadores podemos identificar desde lo fisiológico y desde sus pensamientos.

Cuando está nervioso o inquieto más de lo habitual, tensión muscular, dificultad para dormir o cambios repentinos en sus rutinas de sueño, irritabilidad y cambios en su comportamiento.

En sus pensamientos cuando se queda rumiando una y otra vez en alguna situación que no fue agradable, que le genero miedo, angustia, donde se sintió apenado o atacado y que, aunque quiera dejar de pensar en esto, no puede hacerlo; a menudo estas preocupaciones excesivas también se evidencian en somatizaciones (sistema digestivo, náuseas, dolor de cabeza).

¿Cómo abordarlo en casa?

  • Genera un buen ambiente de comunicación y confianza en casa, donde pueda expresar lo que piensa y siente, no juzgues, escucha, cuéntale de alguna situación donde te hayas sentido igual e invítalo a generar juntos algunas soluciones.
  • Valora el hecho de que comparta contigo sus miedos o preocupaciones, agradece y hazle saber que estas presente para apoyarlo y harás lo que este a tu alcance para que se sienta mejor.
  • Ayúdale a ponerle nombre a sus emociones y recuerda que estas no se van a quedar para siempre, sino que también van a pasar.
  • Incentiva en casa la resiliencia, aprender de las situaciones difíciles y vergonzosas, como algo que hace parte de la vida.
  • Juntos ordenen sus rutinas y horarios, donde se equilibre su alimentación, rutinas de sueño, tiempo de juego y responsabilidades.
  •  No tengas miedo de pedir ayuda profesional si notas que la situación no mejora.



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