Queridos padres y madres de
familia, sabemos y entendemos que las situaciones y circunstancias muchas veces
nos obligan a ausentarnos la mayor parte del tiempo de nuestros hogares,
comprendemos que para muchos no hay otra opción. Sin embargo la invitación
reflexiva es que nuestros hijos nos necesitan, en ocasiones dedicamos tiempo a
otras actividades, pero nuestros hijos esperan sentir un poco de atención por
las cosas que ellos viven a diario.
No olvidemos que el tiempo
pasa muy rápido y no se recupera. Es necesario y urgente estar en contacto con
nuestros hijos, acciones como una llamada, un mensaje durante el día, quizá un desayuno
antes de ir al colegio o al trabajo, preguntarles como estuvo su día, compartir
un juego, ver una película, cenar juntos, expresarles palabras bonitas,
disfrutar de las fiestas de fin de año en familia, hablar con ellos de sus
inquietudes y dudas, disciplinar con amor, hacerles sentir bien y motivarlos
con pequeños detalles, no compararles con otras personas porque todos somos
únicos y diferentes, generarles confianza, guiarlos en la resolución de
conflictos, inculcarles el temor de Dios, les brindara herramientas para toda
la vida, todo esto puede marcar la diferencia en pro del bienestar de
nuestras generaciones.
Sus esfuerzos como padres
son admirables, pero los hijos valoran el tiempo compartido con ellos, de
nuestra responsabilidad ellos aprenden, de nuestra puntualidad ellos aprenden,
de nuestros consejos ellos aprenden, de nuestro ejemplo ellos aprenden. Un día
serán el reflejo de vida de lo que ahora viven a nuestro lado. Cada día es una
nueva oportunidad de ser mejor. Ánimo, si se puede.
Consejo de Padres Centro Educativo Dios es Amor Altos de Cazuca
¡Un gran legado e historia de vida ejemplar que se
trasmite a los hijos, es un regalo que se siembra en el corazón de ellos para
toda la vida!
Génesis
6: 9, señala que Noé fue un padre que caminó con Dios y pudo orientar a sus
hijos en un tiempo difícil, no tan diferente a los tiempos actuales. Noé es un
claro ejemplo de un padre como muchos, que creyó a Dios y fue capacitado para
guiar a sus hijos y a toda su familia en una época de mucha maldad y violencia,
traspasando su legado de fe a la siguiente generación.
De padres a padres
Nunca seremos padres perfectos, pero si damos lo mejor
de cada uno tendremos hijos agradecidos.
Esforcémonos por inculcarles a nuestros hijos valores
con amor y comprensión. Dediquemos tiempo de calidad más que las cosas
materiales; esos tiempos que ellos siempre recordaran.
Recordemos que nosotros fuimos pequeños y aunque los
tiempos han cambiado necesitamos estar muy pendientes y apoyarlos en todo
momento. Dios es quien lidera todo, pero nosotros aquí en la tierra somos los
administradores de lo que él nos da, entonces debemos cuidar y proteger lo que
Dios puso a nuestro cuidado, para darle cuenta de todo, el día indicado.
Pidamos paciencia, sabiduría y clamemos a Dios por todo esto y Él nos
responderá.
Consejos prácticos:
üAtención a sus hijos.
üAcompañamiento familiar.
üHacer uso de los días de atención a padres.
üSer más responsables con las actividades de sus hijos.
üHablar y aconsejar a sus hijos acerca del respeto y el
buen comportamiento en la institución.
üEstar más pendientes de la puntualidad en la entrada
al colegio.
üComprometerse a hacerle un seguimiento exhaustivo a
los procesos de los niños.
üSer partícipesde
las actividades que realizan en el colegio e involucrarse más con los niños.
üCorregir a su hijo en el preciso momento que comete la
falta, haciéndole ver con ejemplos claros lo mal que estuvo, la acción y las
consecuencias que podría tener.
üMantener una relación cordial y amistosa con su
hijo(a) sin perder en ningún momento la autoridad y el respeto hacia usted.
üMostrar ejemplos y espejos de mala conducta para que
nuestros hijos vean las consecuencias, que todo acto mal hecho conlleva.
üEl diálogo con la familia para promover la escucha y
la resolución de conflictos que se presentan en el momento.
üPapás oren por sus hijos, vivan atentos a sus
amistades, que ven en televisión, que escuchan y demos ejemplo para que sigan
los mejores caminos y vivan siempre en el temor de Dios.
üRecordemos que la crianza con amor deja buenos frutos.
Consejo de Padres Centro
Educativo Dios es Amor Altos de Cazuca
A
menudo nos preocupa si tendremos lo suficiente para cubrir nuestras necesidades
básicas, un gasto inesperado, o nuestro retiro. Algunas personas incluso se
obsesionan con la idea de hacerse ricas y se vuelven adictos al trabajo.
¡La forma en que administras tus recursos refleja tu madurez y carácter!
Probablemente nunca te enseñaron a planear, organizar, ahorrar, tomar decisiones, identificar entre lo que es una necesidad y un deseo.
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Muchas veces
dejamos la responsabilidad del cuidado de nuestro planeta a otros; nos
desentendemos de una labor que todo ser humano tiene el deber de ejercer y
enseñar, y que realmente se vuelva un hábito en nuestras familias.
Recuerda esta verdad...
"Dios nos
dio algo especial como seres humanos, somos responsables de administrar cada
recurso natural ( animales, plantas, recursos en preservación y restauración ),
El ser humano es el único creado a imagen y semejanza de Dios y por eso tiene
este gran privilegio (administrar) nadie tiene la capacidad intelectual y
el raciocinio para hacerlo.
Hoy queremos
que pongas manos a la obra con pasos muy sencillos y cumplas como
creación y como hijo de Dios esta responsabilidad desde tu casa...
Cada uno de los enemigos del corazón está energizado por la idea de que alguien debe algo. La culpa dice: «Te debo». El enojo alimenta la idea de que tú me debes. La avaricia se mantiene viva por la presuposición de que yo me debo. Este cuarto tema del corazón no es diferente. Los celos. Los celos declaran: «Dios me debe».
Cuando meditamos en los celos o la envidia, de inmediato pensamos en las cosas que otros tienen y nosotros no: apariencia, habilidades, oportunidades, salud, altura, herencia, etc. Asumimos que nuestro problema es con la persona que posee lo que nos falta. Sin embargo, seamos realistas; Dios podía habernos dado todo eso a nosotros. Lo que sea que Él le haya dado a tu prójimo, también podría habértelo dado. Es por eso que quizás sientas que Él te debe algo.
Los celos pueden aterrorizar tu vida y destruir tus relaciones. La buena noticia es que este monstruo, como los otros tres, tiene una vulnerabilidad. Y es algo que quizás no esperas: deja de codiciar lo que otros tienen y comienza a pedirle a Dios lo que Él sabe que es mejor para ti.
Como declara Santiago, nuestros conflictos externos son el resultado directo de un conflicto interno que ha salido a la superficie. Queremos algo, pero no lo tenemos, así que nos peleamos con los demás. Los deseos a los que Santiago se refiere en este pasaje representan una sed insaciable: nuestra sed de bienes, dinero, reconocimiento, éxito, progreso, intimidad, sexo, diversión, relación, compañía.
Entonces, ¿qué hacemos con los deseos y apetitos que nunca pueden ser satisfechos de forma plena y total? Santiago expresa que, en primer lugar, los llevemos a quien los creó. En otras palabras, Santiago nos está dando permiso para derramar nuestro corazón en una conversación sincera con nuestro Creador.
Todas tus preocupaciones, grandes y pequeñas, le importan al Padre porque tú eres importante para Él. Ya sea que se relacione con tu vida amorosa, tu carrera, tu matrimonio, tus padres, tus hijos, tus finanzas, tu educación o tu apariencia, llévalo ante Él. Y continúa llevándolo hasta que encuentres la paz para levantarte de tus rodillas y enfrentar el día, con la confianza de que Él se preocupa por ti.
Déjame asegurarte: tu corazón siempre será importante para el corazón de Dios.
¿Cuál es el tercer enemigo del corazón? Es la avaricia. Es cuando sentimos que merecemos cada vez más bienes y riquezas terrenales. La avaricia declara: «Me lo debo».
Jesús enseñó: «¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia». ¿Por qué? Porque de las cuatro condiciones del corazón que estamos analizando, la avaricia es la más sutil de todas. Puede residir en el corazón y vivir allí durante años sin ser detectada. El corazón desprotegido es altamente susceptible a esta enfermedad debilitante. Es difícil de diagnosticar, sobre todo de autodiagnosticarse.
Jesús prosiguió mostrando la mentira que alimenta toda avaricia: «La vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes». ¿Acaso no saben eso todos? ¿Las personas creen realmente que sus vidas son equivalentes a lo que poseen? La respuesta es no y sí. No, no todos saben eso. Y sí, hay personas que creen que su vida es más o menos la suma total de lo que tienen. Y muchos de nosotros hoy, somos más propensos a creer esto de lo que podríamos imaginar.
Después de narrar una parábola, Jesús dio Su definición de una persona codiciosa: alguien que almacena cosas para sí mismo pero que no es rico para con Dios. Ser «rico para con Dios» es la definición de Jesús de ser generoso con los necesitados. Una persona codiciosa es la que ahorra con cuidado, pero da escasamente.
Dar con generosidad romperá el control de la avaricia en tu vida. Entonces, ya sea que pienses o no que tienes algo extra, da y hazlo con generosidad. Tienes que dar hasta el punto que te obligue a ajustar tu estilo de vida. Si no estás dispuesto a dar hasta el punto que impacta tu estilo de vida, entonces, según Jesús, eres codicioso. Si gastas hasta que te queda poco o nada para dar, eres codicioso. Si consumes y ahorras hasta que queda poco o nada para compartir, eres avaro.
Sé que eso es fuerte. En realidad, es duro.
Sin embargo, es la verdad.
Rompe el poder de la avaricia con el hábito de dar con generosidad. Es un hábito que cambia todo.
El segundo enemigo del corazón es el enojo. Nos enojamos cuando no obtenemos lo que queremos.
Muéstrame a una persona enojada y te mostraré a una persona herida. Y te garantizo que esa persona está herida porque le han quitado algo. Alguien le debe algo.
Todos conocemos personas cuyo enojo puede ser verbalizado de las siguientes maneras: «Arruinaste mi reputación». «Te robaste mi familia». «Te llevaste los mejores años de mi vida». «Destruiste mi primer matrimonio». «Me despojaste de mi adolescencia». «Me quitaste la pureza». «Me debes un aumento». «Me debes una oportunidad para intentarlo». «Me debes una segunda oportunidad». «Me debes afecto».
Escritura: Efesios 4:25-32
La raíz del enojo es la percepción de que algo te ha sido quitado. Te deben algo. Y ahora se ha establecido una relación deuda-deudor.
¿Y qué tal tú? ¿Qué deuda está causando el enojo que sientes?
¿Cuánto tiempo vas a permitir que las personas que te han lastimado controlen tu vida? ¿Otro mes? ¿Otro año? ¿Otra etapa de tu vida? ¿Cuánto tiempo?
¡Me gustaría proponer que hoy sea el día en que dejes de aferrarte al dolor!
Si bien es cierto que no puedes deshacer lo que ha sucedido, también es cierto que no tienes que dejar que el pasado controle tu futuro. En Efesios 4, se nos ordena «abandonen toda amargura, ira y enojo». Hacemos eso «perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo».
El remedio para el enojo es el perdón. Si esperamos que nos paguen por los daños que nos han hecho, seremos nosotros quienes pagaremos. Si, por el contrario, cancelamos las deudas que nos deben, seremos liberados.
De las cuatro fuerzas monstruosas que estamos analizando en estos devocionales, creo que esta, el enojo no resuelto producto de un daño intencional o no intencional, es la más devastadora. Sin embargo, de alguna manera, es el más fácil de superar. Simplemente decides cancelar la deuda. Decides y declaras: «Ya no me debes más».
Cuando se vive en el pasado y en las emociones que resultan en la culpa, la vergüenza y el arrepentimiento, muchas personas se impiden de vivir y disfrutar la vida abundante en el presente.
El primer enemigo del corazón es
la culpa.
La culpa es el resultado de haber hecho algo que percibimos como
incorrecto. El mensaje de un corazón oprimido por la culpa es ¡tengo una
deuda!
Piensa en el hombre que se escapa
con otra mujer y abandona a su familia. Sin darse cuenta en ese momento, le ha
robado algo a cada miembro de su familia. A su esposa le ha robado su futuro,
su seguridad financiera y su reputación como esposa. Desde la perspectiva de
sus hijos, este hombre les ha robado sus Navidades, sus tradiciones, su
seguridad emocional y financiera, sus cenas en familia, y así por el estilo.
Ahora, el hombre que hizo todo
esto no piensa en términos de lo que ha tomado. Al principio, él piensa en lo
que ha ganado. Sin embargo, la primera vez que su hija le pregunta por qué ya
no ama a mamá, su corazón se conmueve. Él ahora se siente culpable. Papá tiene
una deuda.
Pagar esa deuda es lo único que
puede liberar a un corazón culpable de su peso de culpabilidad. Las personas
pagan, sirven, ofrendan e incluso oran para liberarse de la deuda. No obstante,
ninguna suma de buenas obras, ni el servicio comunitario, ni las donaciones
caritativas ni los domingos en un banco de la iglesia pueden aliviar la culpa.
Es una deuda y debe pagarse o cancelarse para que el corazón culpable
experimente alivio.
¿Cómo logras cancelar tu culpa?
La respuesta está en uno de los primeros versículos de la Biblia que memoricé
cuando era niño: 1 Juan 1:9. «Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel
y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad».
La confesión tiene el poder de
romper el ciclo de pecado, y al igual que la mayoría de los remedios
medicinales, funciona cuando se aplica de forma correcta. La aplicación
adecuada ocurre cuando confesamos nuestros pecados, no solo a Dios, sino
también a las personas a las que hemos lastimado.
Las personas culpables, por lo
general, son ofensores frecuentes. Y mientras estés llevando un secreto,
mientras trates de aliviar tu conciencia diciéndole a Dios cuánto lo sientes,
te estás preparando para repetir el pasado. Sin embargo, si comienzas a
confesar tus pecados a las personas contra las que has pecado, es probable que
no retrocedas ni vuelvas a cometer esas faltas
Confiesa a Dios y a los demás, y
eliminarás a este enemigo de tu corazón.
¿De qué te sientes culpable?
¡¡Confiesa tu pecado a Dios y a quien hayas herido. Hazlo hoy.!!
¿Por qué es importante del corazón para el ser humano?sabemos que este organo bombea sangre, oxigena y transporta nutrientes a nuestro cuerpo, realmente es fuente de ¡VIDA!..y asi es. Si hacemos una analogía del corazón físico con el corazón emocional, reconocemos que los dos son vitales para el ser humano. ¿le estas dando la importancia al cuidado de tu corazón, reconociendo que es fuente de vida ?
"Muchas veces nos engañamos al pensar que la solución
es tratar de controlar nuestro
comportamiento en vez de nuestro
corazón"
A continuación te invitamos a leer un pequeño articulo relacionado a la escencia del corazón y cómo este influye y trasciende en todas las áreas de nuestra vida.
El volcán a punto de estallar
Nuestra tendencia es monitorear nuestro comportamiento mientras ignoramos a nuestros corazones. Después de todo, ¿cómo monitoreas a tu corazón? No puedo alejarme demasiado de mi comportamiento sin que alguien me lo mencione. Pero, ¿y mi corazón? Parece ser un poco más complicado.
Jesús dijo algo que hoy en día sigue teniendo enormes repercusiones: "Las cosas que salen de la boca de una persona vienen del corazón", y luego, "del corazón salen los pensamientos malvados".
El corazón es un gran misterio. De hecho, un profeta se preguntó sobre el corazón: "¿Quién puede entenderlo?" (Jeremías 17:9). Buena pregunta. La insinuación es que nadie puede. Con lo que estoy de acuerdo. E incluso si comenzamos a entenderlo, definitivamente no podemos controlarlo, que es una razón más por lo cual debemos monitorearlo. Como la actividad sísmica de un volcán dormido, lo que no sabes puede lastimarte.
De repente alguien pide el divorcio.
De repente las notas escolares de un niño bajan y cambia su actitud.
De repente un pasatiempo inofensivo se vuelve un hábito dañino.
De la nada palabras devastadoras perforan el alma de un ser querido desprevenido.
Todos lo vimos, sentimos e incluso causamos. Tal como predijo Jesús, lo que se origina en el secreto de nuestros corazones no siempre permanecerá secreto. Eventualmente encuentra su manera de llegar a nuestros hogares, oficinas y vecindarios.
El corazón se filtra en cada conversación. Dicta cada relación. Nuestras propias vidas emanan del corazón. Vivimos, criamos, lideramos, nos relacionamos, enamoramos, confrontamos, reaccionamos, respondemos, instruímos, manejamos, resolvemos problemas, y amamos desde nuestros corazones. Nuestros corazones impactan la intensidad de cada comunicación. Nuestros corazones tienen el potencial de exagerar nuestras sensibilidades o insensibilidades. Cada arena de la vida se cruza con lo que está pasando en nuestros corazones. Todo pasa por ello de camino hacia donde vaya. Todo.
Necesitamos el coraje de pedirle a nuestro Padre celestial que nos ayude a cuidar, conocer y purificar nuestros corazones. Él está ansioso por responder y mostrarnos cómo reemplazar los malos hábitos del corazón con nuevos y mejores hábitos que con el tiempo nos harán parecernos más a Su Hijo.
En los próximos cuatro días de estos devocionales, estaremos buscando a cuatro enemigos del corazón que todos enfrentan.
¿Qué es lo que revelan tus recientes pensamientos, palabras y acciones sobre lo que está pasando en tu corazón? Pregúntale a alguien cercano su oponión sobre esto también.
Tomado de: https://www.bible.com/es/reading-plans/11720
Hace un tiempo seguimos en redes sociales a Charlie, un clown
reconocido, quién modela, orienta e invita a mantener un enfoque de vida basado
en el amor de Jesús y lo hace a través de un Slogan denominado Identidad
Creada. Su contenido nos lleva a reflexionar sobre un tema muy valioso
para todos, ¿Qué tanto incide nuestra imagen exterior con nuestra identidad
(Quién soy)? tal cual ocurre con Charlie quien guarda una estrecha y saludable
relación entre como se ve y quién es.
Ahora bien, a qué hace referencia nuestra imagen: apariencia visual de
algo o alguien, la cual tiende a cumplir con una serie de prototipos y
expectativas generadas por el entorno social y relacionado a, “vernos
atléticos, equilibrados, saludables, jóvenes, diferentes”. Esto también incide
en la imagen que deseamos proyectar de nuestra familia, pretendemos que esta se
perciba “sin problemas, sin crisis, perfecta” … pero nos olvidamos que la imagen
no se da por sí sola, sino es el reflejo de nuestra identidad, relacionada al valor esencial que tiene cada persona y
que no está determinado por lo que hacemos, sentimos y/o pensamos. Lo anterior nos
desafía a guardar un saludable equilibrio entre estos dos aspectos.
Sabemos que es un tema amplio que implica pensar sobre creencias, fe,
aprendizaje, educación y otros aspectos, pero de forma puntual, los invitamos a
reconocer juntos aspectos importantes sobre nuestra identidad:
¿Cómo se construye?
La familia es una de las principales fuentes para generar una
identidad sólida. La calidad en los vínculos afectivos, las palabras, valores y
otros aspectos de la dinámica familiar nos dan una percepción saludable o no de
lo que somos.
Figuras representativas de otros contextos (colegio, barrio, trabajo) alimentan
nuestra identidad.
Pero por encima de estos aspectos es Dios, quien desde nuestra
creación con sus palabras nos dice quiénes somos dándonos un sello, una huella
inconfundible e irrepetible de ser hijos de Él. A partir de estas palabras
somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de cuidar la imagen correcta
que hemos recibido en nuestra identidad, dejando de lado otras voces,
pensamientos y emociones contrarios a esas palabras y verdades de amor que Dios
nos da.
¿Qué la puede distorsionar?
·Las
situaciones de cambio inesperado y de crisis en el país, la familia, el
colegio, el barrio, afectan nuestra identidad. Cuando, por ejemplo, migramos de
un país a otro de manera forzosa nos alejamos de la cultura, costumbres, formas
y tradiciones que nos hacían Ser y comenzamos a dudar de nuestro
valor, de nuestra capacidad, del propósito de vivir en este mundo.
·Nuestra
identidad se va fortaleciendo a lo largo de la vida (etapa de la gestación, la
niñez, la adolescencia, la edad adulta joven y la edad madura), donde nuestra
identidad debe superar desafíos, por ejemplo, durante la pubertad buscamos
dejar de ser niño y nos identificamos con personas que admiramos incurriendo a
veces en seguir modelos que se alejan de lo que realmente somos.
·Las
situaciones donde se vulnera nuestra integridad y dignidad (antecedentes de
abuso sexual, diferentes tipos de maltrato, abandono, rechazo, entre otros)
Pero la buena noticia es,PUEDES RESTAURARLA. Acompáñanos a
reconocer principios claves de tu identidad:
1. Eres un ser humano creado a imagen y semejanza de Dios
Dios nos creó a su imagen y semejanza (Gn.
1:26). Él es Espíritu (Jn.
4:24), y esto significa que ser hechos a su imagen no se refiere a nuestra
apariencia física, sino a nuestra capacidad especial para pensar, sentir, y
decidir. Tenemos intelecto, emociones, y voluntad.
2. Eres un ser humano creado
con propósitos divinos
Dios “da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si
fuesen” (Ro. 4:17). Este texto nos habla del Señor de los propósitos. Fuiste
creado conforme al plan de Dios, incluso si tu nacimiento no fue planificado
(Ef. 1:12).
3. Eres un hijo de Dios único y
especial
No importa si naciste en un hogar fragmentado, hoy eres adoptado en
Cristo y nunca más serás llamado ni visto como hijo ilegítimo. Aquí cobra mayor
sentido el pasaje: “Porque, aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el
Señor me recogerá” (Sal. 27:10).
4. Eres un ser humano
imperfecto (en manos del Dios perfecto)
Nuestra imperfección es parte de nuestra naturaleza caída, manchada
por el pecado.“Pero Dios demuestra su
amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”
(Ro. 5:8).